Ambos de seguro saldrán a lucirse con tal de satisfacer al menos el orgullo individual; pero lo hará también el resto de esta tropa que en la pasada campaña le quitó a Ciego cuatro de los seis puntos de la disputa bilateral.
Es verdad que el rival llega aureolado por una racha de ocho comparecencias sin conocer el amargo de la retama, de ellas seis victorias al hilo luego del empate a dos con Camagüey en el “Lumumba” durante la cuarta jornada del torneo, posterior a su primera sonrisa.
Pero a fuer de justos, el resultado del miércoles no pasaba de una negociación con los del Expreso, si no llega a ser por el lamentable autogol de un defensor naranja. En otras palabras, que frente a una zaga bien plantada, cero opciones para los temidos Leonel Duarte y Sánder Fernández, autores de doce de los 22 goles de su selección…
Eso lo conoce de sobra la retaguardia marinera, no por gusto, pese a los altibajos en su estabilidad, dueña del segundo mejor resultado en cuanto a anotaciones permitidas en su cabaña, siete, aventajada únicamente por la de Santiago de Cuba, con sólo tres goles en contra.
Ojalá cumplan los Marineros este sábado su deseo de saborear un buen jugo de piña. Saben que deberán emplearse a fondo, pues el rival dista mucho del modesto once espirituano. (por Nomar Palacios, tomado del Periodico 5 de Septiembre Digital)





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