martes, 8 de diciembre de 2009

Mario López primer gran goleador cubano

Foto tomada durante la eliminatoria de 1933 en el Parque Necaxa de México. De izquierda a derecha aparecen. Arturo Galcerán, Angel Rodríguez, Manuel Villaverde, Evelio Morales, Juan Ayra, Francisco Morales, Juan Ayra, Francisco Morales, Enrique Ferrer, Héctor Socorro, Mario López, Antero Valdés, Salvador Soto "Buroy"

Hace solo uno días se cumplió un aniversario del nacimiento de uno de los mejores y más inteligentes jugadores cubanos de todas las épocas: Mario López. Mario fue sin dudas el primer gran goleador cubano, tocándole en suerte jugar y brillar en una época en la que el futbol cubano era dominado por jugadores españoles.

Quiso el destino que Mario naciera a solo unos días del primer partido oficial de futbol en Cuba. Un 2 de Diciembre de 1911, en La Habana en una casa aledaña al antiguo Almendares Park, cerca a la barriada de Ayestarán abría los ojos a la vida Mario López. Hijo de Julio López Valdés quien fuera un descollante pelotero de la época y quien a su retiro pasó a administrar el parque.

Sus primeros pasos en el deporte los dio en el deporte de las bolas y los strikes, bajo las orientaciones del conocedor Evelio Pla, llegando a destacar como un buen fildeador en las posiciones de jardinero y receptor de prácticas del combinado Almendares, al mismo tiempo que asistía a la escuela primaria.

A los 15 años un amigo de sus padres, Gervasio González, “Naranjito”, le aconseja y convence de que cambiara el guante por los guayos. En sus inicios como futbolista se desempeñaba como interior izquierdo y delantero, pero con el tiempo pasó a la defensa o incluso pararse bajo los tres palos en dependencia de las necesidades de su equipo.

Durante su carrera como futbolista fue miembro de los equipos Olimpia, Iberia, Juventud Asturiana, Catalaluña, Hispano, Nacional y Litobana. Participando en importantes torneos internacionales, así como diferentes giras y partidos amistosos internacionales entre los que se pueden señalar los efectuados contra el Bellavista uruguayo y el Vélez Sarsfield e Independiente Rivadavia argentinos.

En 1930 integra la selección cubana que se adjudica la medalla de oro en los II Juegos Centroamericanos efectuados en los terrenos de La Tropical (actual Pedro Marrero) en la capital cubana. En un equipo en el que sobresalían figuras como Ricardo “Zamorita” Mas y Antero Valdés, Mario López demostró su inmenso olfato marcando 4 goles en los dos primeros partidos del conjunto nacional (3:1 vs Jamaica y 7:0 vs Honduras). Lamentablemente una lesión en su pierna derecha lo marginó por el resto del torneo.

Las eliminatorias para el Mundial de Italia lo vieron brillar en todo su esplendor, siendo el más destacado en un equipo en el que habían algunos nombres ilustres de nuestro fútbol como lo son el portero Juan José Ayra, Arturo Galcerán, Antero Valdés, el tico Salvador Buroy y el extraordinario Héctor Socorro.

Haití fue la primera víctima de la eficacia goleadora de Mario quien en tierras haitianas marcó cuatro goles en tres partidos dejando una huella imborrable en la memoria de los locales. Cuentan que durante la eliminatorias para la Copa Mundial de Francia 1998, cuando los cubanos, que habían derrotado a los haitianos por goleada en Trinidad y Tobago, visitaron Puerto Príncipe para el partido de vuelta pudieron ver entre los carteles de la muchedumbre que les avizoraba una derrota, uno muy curioso en el que se podía leer “Recuerden a Mario López” en clara referencia a los goles que el diminuto cubano les había marcado en aquella eliminatoria.

Su fantástica eliminatoria no se detuvo ahí y los mexicanos también sufrieron la potencia goleadora del hombre de Ayestarán, Mario marcó tres goles (los tres que marcaron los cubanos en su visita al Parque Necaxa de Ciudad de México) en igual número de partidos. En total López anotó 7 goles en seis partidos en una actuación que constituye la mejor de un goleador cubano en una eliminatoria mundialista (el que más cercano ha estado de igualar tal cifras de goles fue el avileño Léster Moré quien anotó 6 en 4 encuentros)

Participa además en el torneo Centenario de la Ciudad de Cali en 1938 y otras giras por tierras cafeteras y ticas.

Durante sus años como jugador tuvo que alternar esta labor con otros trabajos que le permitieran ganarse el sustento. Fue así que entre 1926 y 1930 trabajó en una papelería privada haciéndolo posteriormente en una fábrica de fundición de muebles metálicos y otros lugares.

Una agudización de una vieja lesión de rodilla lo alejó de los campos de juego y lo hizo convertirse en entrenador. Su primer trabajo como entrenador fue nada más y nada menos que con el prestigioso conjunto del Centro Gallego rompiendo así una especie de barrera social impuesta por las sociedades españolas en el futbol.

En 1999 la exitosa carrera de Mario López recibió el reconocimiento de la comunidad futbolística internacional al ser nombrado entre los mejores 30 jugadores de a CONCACAF de todos los tiempos. En una votación organizada por la IFFHS (International Federation of Football History & Statistics) y que fue dominada claramente por el astro mexicano Hugo Sánchez con 107 votos, Mario logró ubicarse en el lugar 17 con 13.

Sin embargo en su país la labor de Mario ha pasado casi desapercibida al punto de ser muchos los que no conocen su existencia y aporte a nuestro fútbol. Recién hace unos años se le hizo algo de honor al nombrar a la Escuela Nacional de Fútbol en el Pedro Marrero con su nombre.

1 comentario:

  1. ¿Y por qué Mario López no asistió al mundial de Francia 1938?

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